martes, 8 de marzo de 2011

Dos semanas después...

Ha sido un tiempo realmente horrible. Para empezar, mi perro se puso enfermo. Bueno, yo pensé que era enfermo. Hace un rato notó algunas diferencias en su comportamiento: dormía mucho, no quería ir de paseo ni jugar, perdió peso. Todos me decían que es la edad. Tiene 13 ańos y eso es mucho para un perro de su tamańo. Pero cuando empezó a vomitar fuimos al veterinario. Estuvimos en la clinica 5 veces en 7 días. Le hicieron un montón de pruebas como placa de tórax y ecografía del abdomen. Resulta que tiene arritmia y artritis, pero además está bastante bien. Tiene que tomar medicinas para el corazón y le doy inyecciones para el dolor de los huesos y parece un poco mejor. También tuve que cambiarle la dieta para que pararan los vómitos. Espero que las medicinas tengan efecto porque aún no estoy preparada para perderle...

No tengo razón para dudar de la competencia del veterinario, pero no puedo parar de pensar que se le escapa algo. No sé porque...

No sé cuál sería mejor: saber que le pasa algo que al menos se puede tratar y tiene posibilidades de ponerse mejor o saber que está sano, sólo viejo y no se puede hacer nada.


Por si fuera poco, el miércoles pasado tuve un examen. Nunca ha tenido un examen más estupido que este. No sé como se puede examinar a alguien de teoría de un programa informático que es tan complicado que el libro de instrucciones para el uso tiene 400 paginas. Probablemente lo suspenda y por primera vez en mi vida me da igual. Me gusta sacar buenas notas pero mis ambiciones tienen límite.

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